YOGA DESDE MI MIRADA

#INSPIRACIÓN

YOGA DESDE MI MIRADA

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Cuando pensé en cómo empezar a escribir este texto, dieron cien vueltas en mi cabeza diferentes conceptos de lo que es el yoga. Desde lo que dicen los libros hasta lo que mis maestros y alumnos me han enseñado al día de hoy. De pronto me di cuenta que yoga para mí es el recordatorio de lo que soy, lo bueno y lo malo, en la tranquilidad y en el conflicto. Por eso, a veces es confrontante y quieres irte de ahí, salir corriendo de la práctica cuando se pone retadora; pero la calma y la paz que te da al final, más el sutil cansancio muscular, el haber trabajado tu voluntad, cumplirte a ti misma, es en conjunto un gran regalo. Por eso amo el yoga.

Hace poco más de quince años tuve mi primer acercamiento al estudio del cuerpo por medio de una certificación en pilates. En esa ocasión caí en cuenta de la responsabilidad que conlleva acompañar a alguien en el proceso de trabajar con su cuerpo, de sanarlo.

A la par, practicar meditación me abrió la puerta para encontrar ese lugarcito dentro de mí en donde podía encontrar las respuestas que por tanto tiempo había buscado. A partir de ahí comencé a explorar la idea de que ambos componentes, el cuerpo y la mente, no vivían en forma independiente, que somos un todo y que la parte emocional podía ser sanada a través del cuerpo y viceversa.

Así llegué al yoga; encontré un espacio en donde todo se integra, en donde el cuerpo habla; en donde las emociones se alinean por medio de la respiración y la mente vuelve al presente a través del movimiento.

Finalmente comprendí el significado del yoga: unión. Mi práctica y enseñanza no se enfoca en posturas perfectas; para mí no es lo importante porque estoy convencida que se trata más bien de ir construyendo desde adentro; de ir armando cimientos que al final se reflejan en posturas alineadas y estables.

Para mí consiste en tratar amorosamente al cuerpo porque éste es un grito del alma y necesita ser escuchado en sus límites, en sus atrofias y en sus dolores; así la mente se siente escuchada y liberada.

Cuando me preguntan qué estilo de yoga doy respondo que aquel que sea requerido en ese momento; porque nunca somos los mismos; nunca nuestro corazón, nuestras ansiedades, nuestra paz, nuestro cuerpo y pensamientos se mantienen igual. Entonces, me gusta construir las prácticas como un acompañamiento a un proceso de vida del alumno, ya sea Hatha Yoga, Vinyasa, Power Yoga, Yin Yoga, Restaurativo o Prenatal. 

Junto con mis alumnos vamos en búsqueda de armar un camino que les ayude a sanar de acuerdo a lo que se vaya necesitando.

Así, mi relación con el yoga se da a cada segundo, en cada instante, con la consciencia de vivir en congruencia con lo que enseño y lo que experimento cuando estoy en el tapete. 

Cada postura, cada pensamiento, cada inhalación y exhalación van construyendo lo que soy, lo que quiero en mi presente y lo que aporto a mi entorno. 

Cada alumno se convierte en maestro, y con eso el yoga me ha dado los mejores regalos de vida.

Si quieres experimentarte, desde el amor, desde adentro hacia fuera, te invito a que practiques yoga y descubras tus propios procesos abrazándolos y sanando tu corazón. 

Namaste

Ada Carrillo

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