TWERKING YOGA: ¿HACIA ALLÁ VAMOS?

TWERKING YOGA: ¿HACIA ALLÁ VAMOS?

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En una época en la que en Facebook nos bombardean los anuncios de dietas que prometen bajarnos 10 kilos en una semana y ejercicios que nos marcan el abdomen con 5 minutos de práctica al día, ahora vemos también otros de clases de yoga como Yoga Shred, HIIT Yoga, Cardio Yoga, y lo último, Buti Yoga, una mezcla de twerking con danza africana y yoga. 

No niego que me dio curiosidad, así que me puse a ver algunos videos para ver cómo eran estas clases, y lo que descubrí fue que básicamente son clases aeróbicas donde a la mitad hacen un par de posturas de yoga y nada más. Esto me puso a pensar en lo mucho que ha crecido el yoga, pero al mismo tiempo en el mal uso que se está haciendo del término YOGA. 

El yoga ha tenido un gran auge en los últimos años gracias a los beneficios que nos brinda y a la búsqueda de las personas por encontrar un poco de paz y una forma de manejar el estrés diario. Pero, ¿esto justifica que usemos la palabra yoga para cualquier disciplina que incluya un par de posturas? 

Bajo ningún motivo me considero un purista, y creo que algo positivo hoy en día es la variedad de estilos y clases que podemos encontrar, porque esto ayuda a que cualquiera pueda practicar un estilo de yoga que vaya con lo que necesita en los diferentes momentos de su vida. Pero sí creo también en que estas prácticas se alejan por completo de lo que promueve el yoga tradicional y con fundamento.

En lo personal, cuando empecé a practicar yoga, creía que una práctica intensa en que acababa sudando y agotado era lo mejor. Nada más alejado de la realidad. Gracias a mis maestros aprendí que lo importante de la práctica es la consciencia en lo que estás haciendo y no las calorías que quemas. Sí, hay prácticas como Rocket, Ashtanga y Power Flow, que son retadoras y demandantes físicamente, pero su principio es el mismo: relajar la mente a través de las posturas y la respiración para poder establecer una conexión profunda contigo mismo.

Es importante encontrar un balance entre la parte corporal y la parte espiritual. Ningún extremo es bueno y el yoga es un sistema que debe incluir ambas. Y la parte espiritual no requiere de practicar una religión en especial o cantar mantras: es tomar consciencia de lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo. Es muy fácil ver los cambios en el cuerpo con una práctica física constante, pero los cambios en la mente son más sutiles y requieren mayor esfuerzo.

La próxima vez que vayas a tu clase de yoga prueba dejar tu iWatch (Apple Watch) o tu monitor de actividad afuera, olvídate de las calorías y de cuánto estas sudando date la oportunidad de estar contigo, sentir tu cuerpo y escuchar tu respiración. En eso, y en otras cosas fundamentales, radica la magia del yoga.

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