NUESTRO COTIDIANO: NUESTRA FELICIDAD

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NUESTRO COTIDIANO: NUESTRA FELICIDAD

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Tras una larga plática por teléfono con una amiga muy querida y maestra de yoga, y después de hablar de diversas cosas que nos estaban sucediendo a ambas, hubo unas frases en esa conversación que movieron mis fibras más íntimas que me dejaron meditando varios días, hasta que hoy decidí sentarme frente a mi computadora y escribir sobre ello.

Entre todo lo que pudimos hablar en hora y media, en un momento ella me dijo “Lo cotidiano es lo que te hace feliz. Lo cotidiano es lo que te da seguridad y te hace más fuerte”. Estas dos frases ligadas entre sí fueron como dagas de iluminación que se clavaron en mi pecho, y las tomo como guía para hoy escribir todo lo que me hicieron profundizar.

Una vez que analicé las frases con todo detenimiento, me senté a reflexionar sobre cómo nos pasamos la vida esperando “algo” para ser felices… Esperando el día en que seremos delgados; la llegada de las vacaciones; el día que nos compremos un auto, un departamento; la llegada de la pareja ideal; cuando seremos padres; el día en que no tendremos deudas… 

Y en ocasiones ese día soñado llega y nos compramos el depa o la casa, o nos embarcamos en ese viaje tan deseado, o con la pareja tan esperada, y eso sin duda nos hace sentir felices, pero… ¿Cuánto tiempo nos mantendremos en ese estado? ¿Realmente esto es la felicidad?. Al pasar de los días la tan anhelada casa comienza a ser eso: una casa. Cuando regresas del viaje los recuerdos de éste estarán latentes por un tiempo breve nada más y luego se irán al baúl de los recuerdos, ese que visitas cada tanto. Resulta que la pareja anhelada es una persona de carne y hueso y puede ser en ocasiones tan inestable como tú.

Es por ello que al reflexionar sobre esas dos frases y la realidad de nuestras frágiles realidades que hoy me tienen aquí, una mortal que intenta buscar respuestas, leyendo y releyendo en mi memoria “Tu cotidiano es lo que te hace feliz”, y me doy cuenta de la realidad que esta humilde conclusión encierra.  

Ahora bien, profundicemos en el concepto de lo COTIDIANO. Resulta que esto significa que TODAS esas actividades que haces diariamente, ya sea levantarte y  tomar un café, o medio vaso de agua tibia con limón, o un té; cepillarte los dientes, bañarte, la cama donde duermes, las almohadas, el olor de tu casa, caminar, vestirte, respirar, sonreír, dar gracias, besar a tu pareja o a tu mascota o mandarte un beso al espejo si es que no tienes a nadie más que a ti; tu trabajo, el jugo de naranja que le compras al señor de la esquina, la media hora que hablas con tu mamá, ir al súper, poner gasolina, subirte al metro… TODO eso es tu cotidiano.

Hábitos y costumbres que dan engranes fundamentales a tu cotidianidad. Todo eso es tu vida y la vives todos los días. Entonces se me vino a la mente la pregunta obligada: ¿eres feliz con tu día a día? Y, gracias a la VIDA, la respuesta fue un SÍ. Como era de esperarse, también me quedó claro que ciertas cosas no me gustan mucho del todo y deberé dejar de hacerlas, y que ciertas otras las disfruto muchísimo, a las que tendré que dedicarle más de mi tiempo.

La conclusión de todo esto, es que nuestra rutina, nuestra forma de fluir con lo que nos sucede, cómo nos expresamos, nuestro diálogo interno, nuestra compasión por el prójimo, entre otras cosas que nos ocupan a casi diario, considero que lo más importante es la compasión por nosotros mismos… Lo que nos llena el corazón de alegría es lo que nos hace fuertes mas no rígidos. Nos hace fuertes como el bambú. El bambú, durante siete años no asoma ni rastro de su tallo pues crece hacia adentro de la tierra, y se hace de unas raíces tan fuertes que después lo hacen crecer más rápido que cualquier otra planta en el planeta, y esas raíces que fortaleció con un constante aferrarse son las que harán que sea capaz de atravesar por cualquier adversidad, y aunque sea abatido o cortado alguna vez, en seguida podrá recuperarse y volver a crecer. Si así lo puede, ¿por qué nosotros no?

Es cosa de voluntad propia y actitud humilde ante lo cotidiano.

Alimentemos el corazón, la misericordia, la compasión, la alegría, la confianza, la seguridad, y hagamos de esto parte de nuestro día a día, pues tiene razón mi amiga Frida: “Nuestro cotidiano es lo que nos hace felices”. Y yo agregaría: y lo que nos puede mantener en ese estado.

Gracias, Frida, por sacar siempre lo mejor de mí.

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